Pekín 2008: Comienzan los JJOO
Grandiosa, increíble, espectacular, extraordinaria, alucinante, Sencillamente indescriptible.
Digamos lo que digamos, sería limitar la perfección que ha tenido lugar en la ceremonia de apertura de estos Juegos Olímpicos.
Tras negar participar a Brunei debido a que no inscribió a sus dos únicos deportistas presentes en estos Juegos, el número de países participantes será de 204.
Espectacular cuenta atrás en el Estadio Nacional. Percusión y fuegos artificiales dan inicio a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín’08. Son las 14:00 horas del 8º del mes 8 de 2008. En la plaza de Tiananmen, la multitud congregada ha coreado los diez últimos segundos a pleno pulmón.
Tras la entrada de la bandera y su izado, más fuegos artificiales en el estadio. Después se ha desplegado el pergamino de los Juegos, de 20 por 11 metros y tan sólo 20 milímetros de grosor. El pergamino es la pantalla sobre la que se representan imágenes de la milenaria historia de China.
Aparecen los 3.000 discípulos de Confucio. Seguidamente tiene lugar el bloque dedicado a la ópera china. Y así hasta cinco bloques en total.
Llega el turno para los deportistas. Comienzan a desfilar las delegaciones, empezando por Grecia, en honor a la fundación de los antiguos Juegos Olímpicos. Las delegaciones van saliendo en orden alfabético según el abecedario chino tradicional. España en 75º lugar.
Van pasando los países y por fin ¡¡¡¡AHÍ ESTÁ DAVID CAL!!!!, ¡¡¡¡Ahí está España!!!! Juan Antonio Samaranch, ex presidente del COI, recibe la entrada de la delegación española en pie. Llega el turno de los nuestros.
Siguen saliendo países y más países, unos con apenas tres deportistas y otros como EEUU, con 636 representantes, más aún que la anfitriona de los Juegos.
El estadio se viene abajo con la salida de China. Yao Ming abandera la delegación china. Junto Ming aparece un niño superviviente del terremoto que acabó con la vida de decenas de miles de personas. En todas las ceremonias es el momento más emocionante para el público anfitrión, junto al del encendido del fuego olímpico.
La antorcha está a punto de llegar al estadio, como nos anuncia la ráfaga pirotécnica. Pero primero escucharemos los discursos del presidente del comité organizador Liu Chi, seguido de su homólogo del COI, Jacques Rogge.
Cumpliendo con el protocolo, entra la bandera olímpica, portada por cuatro hombres y cuatro mujeres. Ning (ex gimnasta chino y portador del último relevo del fuego olímpico) literalmente vuela por los aires. Suspendido por unos cables, el ex gimnasta recorre el perímetro de la parte superior de “El Nido”, a más de 80 metros de altura y 400 de cuerda, mientras a su paso se despliega un pergamino con imágenes de los distintos relevistas que han conducido la antorcha.
El público enloquece cuando se ilumina el pebetero. Ning enciende una mecha situada a unos metros del mismo y la llama olímpica enciende el cielo de Pekín desde la parte superior del estadio. Llega el momento del espectáculo pirotécnico, que lleva durante unos minutos la luz a la noche de la ciudad. El colofón, al igual que el resto de la ceremonia, resulta espectacular.
La ceremonia ha sido larga, pero ha merecido la pena.


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